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Querido diario: ahora resulta que soy radical

13 Jun

Soy radical. Al menos así me han definido por comunicar hoy un evento de redes sociales y tecnología, organizado por mujeres, que da visibilidad a mujeres, que busca que nos empoderemos y compartamos conocimiento, y del que tengo la gran fortuna de ser una de las impulsoras aquí en Madrid junto con un grupo de lideresas maravillosas.

Aprovecho y os dejo info del especial #CoctelsNet, que para eso esto es mi blog y son “cosas mías”.

Y te cuento, querido diario, que todo esto es porque se ha dado por supuesto –ya me dirás tú el pedazo de sesgo que hay montado aquí– que, al estar liderado por mujeres y con ponentes mujeres, los hombres no pueden asistir o pueden ser considerados “intrusos” (sic).
Toma ya. Ahí es nada.
Como si las mujeres no lleváramos toda la vida yendo a eventos con mesas únicamente formadas por hombres, con portavoces hombres y expertos hombres… y participando solo como asistentes. Pero ojo, la radical soy yo.

“El feminismo es la idea radical de que las mujeres somos personas”, Angela Davis.

También es verdad que no ha sido la primera vez, querido diario.
Uno de mis mejores amigos me presentó hace unos meses a otro como “feminista radical”. Sí, sí, nada de “esta es mi amiga Inma”. No. “Ella es feminista radical”, dijo al presentarme. Pero eso, que la radical soy yo.

¿Os imagináis a alguien presentándoos como “antirracista radical”? Vamos, que me siento muy identificada y ojalá todos podamos siempre sacar pecho de nuestros principios y valores, que intento revisarme en todo momento para ser cada día un poco mejor. De eso se trata madurar. Así me lo han enseñado a mí mis padres.
Pero que lo destacable de mí sea esto, en la primera impresión… Es como tener que aclarar que, por rechazar a un tío, no eres lesbiana. Aunque esto es otra historia (que “amenazo” con contar, claro, que para eso soy la radical).

Querido diario, una vez superado este momento de shock, creo que va a ser que esa persona sí tiene razón y que soy radical. Así que gracias por hacérmelo ver. De verdad.
Vamos, que no me conformo, no, y que voy a la raíz, al origen y me cuestiono todo lo que he aprendido, porque estamos rodeados de sesgos y estoy a años luz de desaprenderlos todos.
Estoy en ello. Pero estoy.

Me temo que me tendré que empezar a acostumbrar. Parece que a vista de algunos –afortunadamente, los menos en mi entorno–, lo relacionado con los derechos humanos son temas sin trascendencia. O peor, los apoyan desde una distancia prudente, sin mojarse, con la boca pequeña y el corazón frío. Porque claro, las radicales somos nosotras. Y seguro que ofendo ahora a muchos, incluso colgándome la medalla de radical y dándoles la razón, porque era broma o lo he malinterpretado.
Seguro.
Es lo que tiene que también seamos buenistas.

Querido diario, imagino que soy radical por estar solidarizada y apoyar sin ninguna duda todas las acciones que refuercen los derechos y las libertades fundamentales de las personas.
SIN NINGUNA DUDA.
Lo escribo así en mayúsculas porque las radicales es lo que tenemos.

Las radicales hablamos de derechos universales y del cumplimiento de las leyes con el corazón en la mano y, claro, ya se sabe lo molesto peligroso que es eso; sobre todo, para los que están muy cómodos con sus privilegios y no quieren que se les remueva la conciencia, ni el bolsillo, ni esos dogmas en los que se han apoltronado tan a gustito.
¡Somos tan pesadas!
Pero lo dicho, que la radical soy yo.

 

A lo Rosie, la Remachadora, en la campaña de Dressember.

A lo Rosie, la Remachadora, en la campaña de Dressember.

Querido diario, sí, definitivamente, soy radical. Tengo que aceptarlo ya. No tolero la corrupción, ni la desigualdad, ni la deslealtad, ni la frialdad. Haré todo lo posible, desde el granito de arena minúsculo que soy, para ayudar a equilibrar el mundo, incluso aunque vaya en contra de mi propio beneficio individual. Porque no es justo para la gran mayoría y está amparado por una connivencia que vela por la seguridad de solo unos pocos.

Oye, y sin duda también, soy intolerante con los intolerantes.

Vamos, que soy una radical y han tenido que venir otros a decirme lo que soy; yo que pensaba que la humanidad y la solidaridad son algo irrenunciable y por lo que vale la pena luchar.
Y exponerse así.

¡Radical que es una!

*Ah, y que no se me olvide: por supuesto, los hombres son bienvenidos como asistentes a #CoctelsNet, donde la visibilidad, el liderazgo y el altavoz lo tienen mujeres.
Por fin. 

**Y que tampoco se me olvide: si las mujeres decidiéramos hacer un evento solo para mujeres, por seguridad o sencillamente por elección, tampoco pasaría nada. Estáis acostumbrados a rodearos solo de hombres en mil y un sitios y no veo que os haya molestado. Superadlo.

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