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Decálogo para cumplir 45 años con brillo en los ojos

8 Abr

Ya está hecho. Hoy es el primer día después de celebrar –sí, varias veces y con la mejor gente, como manda la tradición cumpleañera– una nueva vuelta al sol, de 45 completadas y olé. Vamos a por la 46ª.

Vaya viaje. Qué vaivenes. Lo que viene a ser vivir a tope. Pues sí. A estas alturas del partido, ya hemos asumido que los años nos tienen reservado este ritmazo vibrante y es lo que hay. Te subes, te agarras fuerte y a gozarlo. Y tras ver los resultados parciales, ni tan mal. Me considero afortunada. Mucho.

Así que, como una es igual de intensa que su vida (afortunadamente), y tras lucir esta piel tersa “de elefante”, he querido poner por escrito mis diez claves para estar tan estupenda. Estupendamente feliz y en paz conmigo misma, digo, claro.

Que a ver, si queréis os cuento lo fan que soy *guiño, guiño* de los proteoglicanos, de día, y de “Advanced Night Repair” de Estée Lauder, de noche –mamá, una vez más, tenías razón–. Pero mira, ahora no me voy a convertir en tu gurusa de cabecera y menos de belleza. Porque he venido a hablar de las cosas importantes.

Y nena (y nenes), para las arrugas del alma, no hay poción. Así que oye, esto es lo que me funciona a mí y espero llegar a los ochenta con al menos este mismo espíritu.
Este es mi decálogo para cumplir 45 con brillo en los ojos:

Inma Ferragud 45 cumpleaños 1. Puro hedonismo

Empecemos por los autocuidados. Primero, los básicos: come, bebe, duerme, disfruta. Con las necesidades primarias cubiertas, a mí me va mucho mejor. Todas las fisiológicas, claro: lo que viene a ser una vividora y disfrutona. Si es fundamental para hacer feliz a tu cuerpo, hay que abordarlo bien y con ganas.
Y con mucho cariño.

Si te gusta el sexo, que sea mucho y bueno. No es necesario que estés enamorada, pero sí con mucho amor, especialmente el propio. Es como comer con hambre o dormir con sueño. Como lo de #foodietesteruna broma que nació no por postureo, sino por gocha, por la ilusión de probar sitios nuevos y por placer, mucho placer.
Me hace muy feliz. Seguro que no lo intuíais…
Pues eso, busca lo que te complace y a tu ritmo.

2. Príngate hasta las cejas

Más amor, pero esta vez para el alma. “No involucrarse es una forma de involucrarse”. Esto te sonará si me conoces un poco. Que te pringues, vamos. Si dejas que los malos ganen, te conviertes en uno de ellos. Escudo, aprieta los dientes y a por ello. Te van a caer leches por todas partes y te va a cambiar completamente la vida. Vas a dejar a gente por el camino y vas a tener que lidiar con tus propias incongruencias, contradicciones y revisiones.

Que te la resbalen las cosas superficiales. Deja más espacio para lo importante, como las buenas personas o la defensa de los Derechos Humanos. Nah, fruslerías.

Salirse por la tangente tiene sus propias (y sencillas) recompensas. Vas a crecer mucho y de forma exponencial. Ojo, que la empatía es más un castigo que una virtud. Llorarás. También de emoción. Las pequeñas victorias saben a gloria.
No, saben a futuro. ¿No querías dejar huella? Pues esto es por las personas que vienen detrás. Dale duro.

3. La lealtad lo es todo

Ignora a todos los que solo te buscan por interés. Pasa de todas las personas, sin excepción, que solo se acuerdan de ti cuando te necesitan o están solas; de aquellas que solo juegan el rol de ser tus mejores amigos mientras creen que tienen posibilidades de sacar tajada de ti, de que les ayudes en algo o incluso de llevarte a la cama.

De verdad, aléjate. Ya sé que no es fácil. No pasa nada. No sufras, sea quien sea. Ya llegarán otras. Siempre llegan. Solo importa la buena gente y, si tienes la suerte de tener una familia como la mía, abrígate en ella. Las personas que nunca te fallan lo son todo. Aunque sean menos, son las mejores.

4. Vista al frente

Y borrón y cuenta nueva, sin mirar atrás. Pasado pisado. No stalkees ni cotillees nunca. Bloquea e ignora, no solo en redes sociales, sino también en persona. Nos han educado a aguantar la compostura y con una sonrisa.

Olvídalo, no tienes por qué pasar ningún mal trago. Sencillamente, sigue tu vida. No te enroques ni permitas que nadie te contamine. No le des más poder a alguien que ha marcado algún momento de tu pasado. Ya has invertido demasiado tiempo. No te hipoteques ni un segundo más.
Ayer ya pasó y el futuro no existe. Pasa página (lo antes posible) y, cuando estés bien, piensa en ahora. Y ahora. Y ahora. Mañana, ya veremos. La vida cambia en segundos.
Firmado: Inma Coelha.

5. Ten voz propia

Que nadie te calle. Respetar a las personas es muy importante, pero respetarse a uno mismo también lo es. No permitas juicios de valor que te hagan pequeña, ni consientas, a conocidos o extraños, que opinen sobre tu vida o abusen de su posición, ya sea por su situación laboral o por los vínculos que te aten a ellos.

La vida es algo muy personal y es solo tuya. Díselo. No te calles. Habla claro. Pon tus límites. Exprésate con tu voz. Párales los pies si hace falta. No te falles. Te podrás arrugar por fuera pero que nadie te arrugue por dentro. Ni te quite la sonrisa. Mejor moñas que infeliz.

6. No te juntes con gilipollas

Aléjate de los psicópatas emocionales. O te volverás como ellos. Doy fe.
Vale, igual lo eras ya de serie. Nadie es perfecto ni las culpas son siempre de los demás, ¿entendido? Cambia, colega, que ya no hay excusas.

Lo único importante es lo verdaderamente importante. Vuélvete selectivo con las personas y cosas que importan. Lo demás da igual. No vale la pena. Relativiza. Es un gustazo dejar atrás mochilas que no aportan y que, además, son piedras enormes en el camino. Alivia muchísimo.
‘Autoconciencia emocional’ le llaman. El complicado arte de reconocer tus defectos y hacer algo al respecto, empezando por pedir disculpas. Only for unicorns.
Un supuesto buenísmo no es un insulto. En todo caso, es lo mejor que te puede pasar en esta vida. Al menos, a mí sí.

7. Pierde el miedo

Uf, esto es de las cuestiones que más me costaron. Y aún me sube la adrenalina y tiemblo en ocasiones cuando me encaro a mis miedos. Pero son batallas que hay que ganar y cuanto antes. Porque el tiempo vuela y estos 45 años se han pasado en un plis.

Miedo a estar sola, miedo a no tener trabajo, miedo a que muera una persona querida, miedo a enfermar, miedo a no reaccionar cuando alguien te avasalla, miedo a no ser nunca lo que yo esperaba de mí misma, miedo a no estar a la altura, miedo a sentir otra vez y otra…
No es nada fácil, pero tengo claro que a lo único que quiero tener miedo es a vivir con miedos.
*Inserte GIF de Wonder Woman, en mi cabeza*

8. Permítete equivocarte

Perdónate. No es egoísmo, ni de coña. Qué manía con autoflagelarnos… Vale, has metido la pata. Pero no te machaques ni te sientas culpable de por vida, ni permitas que nadie te señale por eso. ¡Ya está bien de olvidarte de ti!

¿Que te has equivocado? Buah, y más que lo harás… Yo, todo el tiempo. Y te aseguro que repito muchos errores aún y no aprendo. Pero dedícate tiempo para reflexionarlo. No un poco, no; mucho tiempo. Conócete mejor. Date todas las oportunidades.
Que no, que no hay un solo tren.
Tenemos la fea costumbre de perdonar a todos, menos a nosotros mismos. Hazlo al revés. Que se perdonen ellos y tú, lámete las heridas, sí, pero carpetazo rápido y adelante. A centrarte en ti. El día que empieces a caminar con la cabeza alta notarás como cambia todo. Blíndate de amor propio.

9. Ten hambre

De la metafórica. Crece. Lee. Aprende. Escucha. Compara opiniones. Y lee más.
Y filtra todo el tiempo.

10. Filtros por fuera

Y hablando de filtros, usa máscaras de Snapchat, de pestañas o lo que sea que te haga sentir bien. Súbete a unos tacones si quieres, aunque te digan que a tu edad no pega ya. Lleva minifaldas si es lo que te gusta, o plántate un jersey cómodo y unas zapatillas de deporte. De verdad, qué manía con no dejar a la gente disfrutar de la vida como ella elija.

Haz lo que quieras y punto. Prefiero a las personas que no tienen filtros por dentro que a las que se creen con el derecho de vetarlos por fuera.
En mi decálogo, van incluidos.

 

Pues ya estaría.
Con estos “trucos”, a la vejez seremos igual de jóvenes y estaremos radiantes.
Y con amigos que te acompañan de la mano, hasta el final, en tus días más importantes, y en los menos, y que han enviado decenas de donaciones a Dressember como regalo de cumpleaños, sin hacer malas caras. Solo porque así lo pedí. Os amo.
Aún podéis seguir haciéndolo aquí: dressember.org/donate.

Solo espero que, de una vez, dejen de llamarme (casposamente) ‘señorita’.
Que soy una señora de 45 y me lo he ganado a pulso.
Y bien que me gusta.

¡Salud!

Inma Ferragud 45 va con rima

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