Como decíamos ayer… esto son cosas mías

15 sep

Cuando algo es tuyo, da igual lo que pase, el tiempo que transcurra, las cosas que digan, porque sigue siendo tuyo.

Parece una obviedad, pero no lo es. Al menos, no lo fue para mí durante un tiempo, por suerte muy breve. Porque cuando tienes miedo, todo te alcanza y da en la diana. Es solo cuando dejas de temer, cuando ya puedes con todo. Y cuando abres los ojos de verdad y comienzas a mirar a tu alrededor. Y cuando vuelves a sentirte fuerte.
Cuando todo y todos, te compensan.

Es como este blog. Actualizado de uvas a peras, cuidado lo justo para que no se extinguiera del todo, seguía estando ahí. Porque son cosas mías, y nadie puede quitarte lo que es tuyo. Ni siquiera el paso del tiempo.

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2014 ha sido un año de los que marca. Como lo fueron 2002 y 2008.
Pero soy experta en reinventarme, en dejar atrás las cosas que no vale la pena recordar y quedarme solo con las buenas experiencias, en olvidar lo que únicamente ocupa espacio.

Este año nuevo, me encontré con manzanas en mal estado en mi cesta; en primavera, me dejó mi Nena; en verano, una montaña rusa cobró vida propia y derivó en una catarsis personal.
Sin embargo, de todo esto, lo más duro porque era lo único sin solución fue una grandísima pérdida familiar.
Esto es lo único verdaderamente tremendo de este año.

Porque solo lo realmente importante es importante. Todo lo demás se supera y, después, se abren mil ventanas nuevas.

Es lo que tiene vivir con la conciencia tranquila y ser coherente contigo mismo; el saber que has dado el 200 por cien de ti siempre en todo. Como decía en julio una amiga en torno a las decepciones, “sé leal a ti misma; rara vez te fallarás”.

¿Y ahora? Es turno de nuevos caminos. Da vértigo, claro, sobre todo cuando no los eliges tú… pero que viva la adrenalina, ¿verdad?

No, no nos merecemos todo lo que nos pasa en la vida, pero sí lo bueno que viene después. Y 2014 aún no ha acabado… Karma is a bitch. Y me sonrío al leer este post que escribí en diciembre de 2010 y que, palabra por palabra, suscribo ahora mismo (excepto lo del hashtag, que queda muy retro ;)): “Yo confieso”.

Catarsis

Que mis palabras no confundan. Soy una acérrima detractora del coaching lleno de positividad y del buen rollo mal entendido, a pesar de que he de confesar que alguna vez se me ha ido el dedo al “me gusta” en alguna frase inspiradora al estilo Coelho… Todos cometemos “errores”. ¡Mea culpa! ;)

En cambio, sí creo en la buena gente, en que la suerte es para quien se la trabaja, en que las casualidades no existen. Y como soy muy afortunada y nunca se me han caído los anillos, sé que ahora vendrán nuevos tiempos y retos con personas que valdrán la pena.

Ojalá —in šāʾ Allāh— sea más pronto que tarde, pero si no, mientras tanto, mis dos blogs me lo agradecerán, porque voy a alimentarlos de nuevo con post personales (y largos si se tercia) como este, profesionales, políticos, tecnológicos o de cualquier ámbito que tenga que ver conmigo. Es que se llama “Cosas mías” por algo…

Hace poco, me dijeron en un viaje: ”Me gusta conocer gente nueva porque no me decepciona”.

Allá voy. Y muy feliz y con mucho respeto, como decíamos ayer… :).

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